sábado, 7 de abril de 2018

C/D ~ COMISURAS ~

No hay nada más cruel que su partida.
De nacimiento, fui perdida.
(Mas) de fe, de arte, de sed, voy servida.

Comulgan las rasgaduras
en el órgano mientras órganos tocan
y sus teclas chocan,
y chocan las comisuras.


Los rezos,
resuenan con voz metálica y alocan
y colocan
y desbocan las travesuras
y dan los aderezos.


¡Desdichada seas, ojos de pez!

¡Le sentirás, mas nunca le verás!

¡La maldición sea contigo, y la bendición también! 

Caerás en su boca, que será tu averno.
Caerás en sus ojos, que serán tu invierno.
Caerás en sus comisuras, de sonrisa de sorna, que serán el mismísimo infierno.


M.R.C.


















sábado, 30 de diciembre de 2017

C/D ~ EL COBRE QUE COBRA ~

Pasan los años y continúa la carencia de cobre dorado,
así que, como gitana que es mi alma,
y como alma que lleva al diablo,
allí me ves trepando a los cables más altos
para conseguir el preciado metal de tus cabellos.


Es tanto lo escalado
que a escala tengo que medir mi calma
con los escalones conversación entablo
para que me protejan en cada uno de los saltos
para caer en blando cada vez que caiga en ellos.



 ¿Dónde está Don Acertijos? 
¿Será que tendrá ya hasta hijos?
¿Qué se cocerá en sus entresijos?
¿A quién habrá de deberle los alijos?


Te seguiré observando las intenciones en cada hilo de aquellas muchachas insinuadas por Velázquez. En la música que en escalas de Re me cuenta que sigues siendo tan "rastreramente" desafiante. 



M.R.C.



jueves, 12 de octubre de 2017

C/D ~ DOMINÓ ~

No quiere cortarle las alas,
mas tiene el temor de que el pájaro que canta
deje de facerlo, lo haga su garganta
y suene aquello a picos y palas,


es decir, nada bien.



No quiere enjaularle
pero teme que vuele
demasiado alto, avivarle,
a razón de que esto, duele



y dolería por cien.



¡Pobre pajarillo!
Dice el sabio refranero que más vale pájaro en mano,
sin embargo, más vale aqueste volando cerca, picoteando della, cantándola, acariciándola y acurrucándose.

¡Déjate de anillo!
Acuérdate de los problemas que dio en la saga más famosa del mundo.

M.R.C.






lunes, 11 de septiembre de 2017

C/D ~ ENTRE LAS DUNAS ~

Entre aquestas 
se pierde
el verde retozar
de oscuro césped

se atreve´ste a rozar
dejando lá sed


las cuestas
de la yarda

a almorzar
su tez, en vez


de un pez
que es lo normal, forzar
a las protestas
por morder la red.





Quisiera que´sas dunas fueran cunas y no ungüento.
Pues ungir es similar a que tunas llagas florezcan con el viento.
Así es que el acunar es cosa buena, buen invento
y que el curar en sí es ayunar en la salud, esto lo asiento.


M.R.C.


Algún día los descarriados pájaros que rondan entorno al peculiar tejado en forma de cono de la torre más alta, se dejarán fluir por las corrientes, dejarán de entorpecerse los unos a los otros y hacerse caer. Algún día no volverán las oscuras golondrinas. 






miércoles, 17 de mayo de 2017

C/D ~ INCISO ENTRE INCIENSO ~

¡Ay de los soñadores!
¿Pues no ven qué es luchar?
¡Luchar es con las espadas!
¡Mas no las de las entrañas
ensartar!
(¿Cuántas de esas os han contado, patrañas?)
¡Sino con el práctico fenómeno del apalabrar! 



FÁBULA "LA PERA NO ES LA PERA Y NO ESPERA":


Cuenta la fábula de la inventiva de la recóndita y estrafalaria mente de mi mente que hubo una vez un monje estando en desacuerdo con otro monje compañero.

El primero, que de pequeño pensaba que las peras inofensivas eran del color de la carrillada de un infante, después de leer entre líneas y líneas, defendía a saber si hasta a muerte, que esta misma fruta era en verdad generalmente verde,(de otra manera, las peras rojas serían mortales en la realidad de nuestro supuesto) y, para que no hubiera posibles corredurías en la cuerda floja del peligro, quiso entablar el tema.

El segundo sostenía como rienda de caballo en Western que las peras sanas eran frutos rojos.

Monje Uno comenzó a gritar "¡No! ¡Son verdes! ¿Idiota es que no lo ves?" a lo que Monje Dos respondió, sintiéndose amenazado por la violencia del tono, gritando aún "¡El idiota lo serás más tú que yo! ¡Son rojas!"

Monje Uno no podía creerlo. Caso aparte de que no llevaba la razón, el compañero atreviose a rebatirle del todo fuerte. Él tenía la verdad y había de demostrarlo. ¡Gritaría y gritaría! Hízolo. Monje Dos cada vez más irritado, se enfureció y elevó el tono con su represalia como titular. Así se sucedieron los reproches, a cada cual más molestamente sonoro, de forma que ambos se quedaron sordos y afónicos, sin capacidad para escuchar ni hablar al otro, ni llegados a este punto, a ellos mismos. 


Sabemos de primeras que el Monje Uno de pequeño recreaba las peras coloradas en su inocente cabeza porque así se lo dijeron siempre sus maestros, y a sus maestros, un orden de preestablecido de avances en potencia, pero sin efectividad. Sabemos que Monje Dos está generalmente equivocado, con potencial a no estarlo más. 

El que parece no recordar cómo logró cambiar de perspectiva con la paciencia y la constancia es el primero, quien se quiere quedar con la razón de que la fruta sea verdacha más que rojiza, quien quiere que su ego se infle hasta volar en el ensueño. 

El que ha olvidado que comenzó la discusión para aclararle a su compañero que si comía la fruta rojiza era posible que muriera. 

El que ha dejado morir el hecho de que una causa no podrá ser causa sin el efecto provocado por otra causa.

Fue entonces, que Monje Dos, sordo como Monje Uno, vio una pera de la gama de lo vergonzoso; Monje Uno, ya demasiado tarde, intentó evitar la tragedia sin conseguir nada debido a su afonía. El ignorante clérigo, pues, le dio un bocado a la fruta, con la fatal consecuencia de su envenenamiento.


M.R.C.












martes, 18 de abril de 2017

C/D ~ DESAHUCIO ~

Ya no hay morada
en que more
mi mora o judía naveta
dorada.

Acaso atisbos de un rastro
de rostro, la meta
que reta y que dora
la espada.


Un lastre
arrastre de pasto que hundía
la veta
decepción, oh, contraste.

Por ende en demasía,
desastre
en la masía añorada.




M.R.C. 



viernes, 3 de marzo de 2017

C/D ~ EL POR QUÉ DE QUÉ (V) ~

¡Que no me he olvidado! En cuanto a ustedes... ¿Recuerdan acaso a nuestros aventureros? Sepan entonces sus mercedes que siguieron con sus triquiñuelas.

Al fin en la cima de la escalera, los dientes como castañuelas, Pancho Lanza y Don Cogote, compañeros, en balanza de Justicia se vieron, y pongo "rima", o no rima, pendencieros.

Pídales el sargento con el aire de soberbia a sotavento, explicaciones a la escandalera que le dio tanto tormento. 

- ¿Qué hacían ustedes en medio de la carretera sin papeles, y sin coche?
- ¡Pst Pancho! ¿En qué lugar estaremos que este idioma es a la par dispar y se ha de asemejar al nuestro tan contento? 
- Mi señor, hállome jamás igualmente perdido, con apalabrar extrañezas estos lores con derroche.
- ¡QUE ME DIGAN! ¿Pertenecen a alguna compañía de teatro?
- ¡Ante todo no me falte usted al respeto alzándola la voz, cerebro escueto, y no nos nombre más de la farándula, o adularé a la espada y no habrá unguento!

- ¿Cómo se atreven a vacilarme? ¡Quedan ustedes detenidos por desacato a la autoridad!
- ¡Un momento!

(Un guardia de bien, que ayuda al sargento, piensa con bondad que estos locos son dos locos como pocos, que se escaparon del manicomio. A la defensa pues, salió, del binomio).

- Creo que se han escapado del Manicomio de San Ifurre, que hace unos días hubo una fuga. 
- Ya... ¿Y esos trajes don Aguirre? ¿También salieron de la casa de grillaos? ¿Hicieron una fiesta? ¡No me venga usted con cuent... 

Tan rauda como una ballesta, le separa al gritón jefazo el cuello de la testa un aspa de molino, que sale de la nada y se va en ella misma, tan campante, de campo.

- ¡Oh! Oportuna mano de titán en nuestro camino. Salvándonos de un triste destino. Acallado sido ha el engendro al que casi estampo, Panchito de mis amores. 
- ¡Sangre a borbotones cual sifón! ¿Quién es ahora bufón? ¿A quién le han sacado los colores? Petulante...

(El ayudante, tan perplejo, no acaba de creer haber despertado esa mañana, según contaba su entrecejo, así que Don Cogote y Pancho, con maña, salieron por la puerta de comisaría, tanto así, de la maraña, riendo bien con saña, pues en los tiempos anteriores poca sangre era tacaña en contrincante).


- ¡Pancho, Pancho! ¡Somos libres! ¡Todo lo libres que nos deje ser un supraser! ¡Mas, libres!
- ¡Qué gancho le dio, de tal calibre! Lor del rancho...
- Dime amigo ancho.
- Me.
- Tal gracia. Dime en serio, Pancho. 
- ¿Se puede decir que el sargento es un cabezota?
- JAJAJAJAJAJAJA idiota ¿Qué es un sirviente sin, del humor, la esencia?
- Para servirle esta mía peripecia, (voz de remilgado) mi eminencia.



Se van cabalgando en risotadas por unas aceras cualesquiera, de la villa de Cuenca, que no en Sevilla, siendo villanos adulando a la burla. La festividad no duraría mucho; se sabe en demasía que la alegría es a la tristeza lo que la trucha al trucho.


 M.R.C.